Nueva violencia en el estado de Benue, Nigeria, dejó cuatro muertos vinculados a acusaciones de brujería, lo que llevó al presidente del gobierno local a ordenar una investigación. Esto ocurre tras ataques previos que causaron hasta 17 fallecidos, involucrando a pastores y presuntos terroristas, evidenciando fallos continuos en la seguridad. La situación genera preocupación sobre la seguridad comunitaria y la eficacia de la protección gubernamental en la región.
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