Las fuerzas de defensa aérea rusas derribaron un sexto dron que se acercaba a Moscú el 29 de marzo, continuando una serie de intercepciones de UAV alrededor de la capital. Estos repetidos derribos de drones indican intentos persistentes de violar el espacio aéreo de Moscú, lo que representa riesgos de seguridad para la ciudad y sus habitantes. El origen y propósito de los drones siguen sin ser revelados, dejando incertidumbre sobre quién está detrás de las incursiones y sus objetivos.
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