El gobierno de Estados Unidos ha reducido la tarifa para renunciar a la ciudadanía en un 80%, bajándola de 2.350 a 470 dólares. Esta reducción hace que el proceso de renuncia sea más accesible para ciudadanos estadounidenses en el extranjero y personas con doble nacionalidad. El cambio podría influir en decisiones relacionadas con obligaciones fiscales y residencia entre expatriados.
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